“Despierta América Latina: los gobiernos colapsaron y urge hacer algo radicalmente diferente”
Es casi una constante social, económica y política en Latinoamérica, los problemas cada día, en lugar de disminuir aumentan, sin que presagie, en el mediano plazo, una solución, que enrumbe a la región por el camino del desarrollo económico. Casi siempre las fórmulas, para lograr su adelanto, proviene de esquemas elaborados en los países desarrollados y que tienen normalmente fin el crecimiento económico, pero en el campo social los frutos no son los mejores y aún se puede constatar que los problemas que piensan resolver se agudizan más.
Despierta América Latina:
los gobiernos colapsaron y urge hacer algo radicalmente diferente
Polan Lacki
"Cuando los remedios no tienen suficiente eficacia para curar las enfermedades es necesario curar los remedios, para que curen al enfermo" (Padre Vieira-Sermón de Santo Antonio)
Ahora no nos queda otra alternativa, tenemos queoír el consejo del Padre Vieira. Los remedios convencionales para curar los males del subdesarrollo ya no pueden ser aplicados, por la sencilla razón de que los gobiernos ya no disponen de ellos. La ilusiónde que el Estado paternalistasolucionaría todos nuestros problemasse acabó. En todos los países de América Latina, sin excepción, los gobiernos nacionales, provinciales y municipalesestándebilitados, "desfinanciados" y fuertemente endeudados. Losrecursos que recaudan mal alcanzan para pagardeudas eintereses de préstamos,sueldos y jubilaciones; y lo poco que queda se destina a mantener, apenas con vida vegetativa,un aparato burocrático sobredimensionado y casi improductivo.
Es esta insuficienciade recursos públicos---y no tanto la falta devoluntad política, laprincipal razón porla cual los sucesivos gobiernos no solucionan loscrecientes problemasdelaeducación, de la salud,de la agricultura, de la infraestructura, del saneamiento básico, del transporte urbano, de la pobreza, de la asistencia a los discapacitados, del combate a ladelincuencia, etc.Los gobernantes están virtualmente paralizados, asistiendo pasivamente y aceptando como si fuese aceptable, la persistenciade los siguientes hechos que ya están incorporados ala vida cotidianade nuestros países:
Los desempleados buscan desesperadamente pero no consiguen un empleo.
- Los enfermos esperan varios días por unaconsulta médica, semanas por un examen de laboratorioy meses o años por una cirugía; muchos muerenen los pasillos de los hospitales antes de llenar la odiosa "ficha de admisión".
- Crecientes cantidades de pobres "residen" y recogen cartones en las calles mientras sus hijos están siendo "educados" en el mundo del vicio y de ladelincuencia.
- En los basureros públicos los más hambrientos están disputando la comida con ratones y cuervos.
- Los narcotraficantes tienenmás poder y mejores armamentos que los servicios policiales
- Desde el interior delas cárcelessuperpobladas muchos delincuentessiguen comandando el crimen organizadoypromoviendo frecuentes rebeliones para reivindicar y conseguir que los transfieran para presidios "más democráticos".
Los gobernantes lo poco que hacen, y recién después de ser fuertemente presionados pordenuncias de la prensa o por los sindicatos más agresivos,es "apagar los incendios más ruidosos"; pero después quelos ruidos disminuyen cesan las acciones gubernamentales, hasta que ocurra lapróxima emergencia.Ello ocurre por la elemental razón de que lascrecientes necesidades y aspiraciones de los ciudadanos sobrepasan las decrecientes posibilidades de los debilitados gobiernos en satisfacerlas.
Para empeorar aún más este cuadro de parálisis,los gobiernos ya no puedenreforzar sus presupuestos a través de la vía, cómoda y simplista, de aumentarel endeudamiento públicoylos impuestos;porque lo primero ya esinsoportable para los propios gobiernos y lo segundo ya es insoportable para loscontribuyentes. En resumen, la capacidad de los gobiernosde resolver por la vía paternalista los problemas de los ciudadanosestá agotada; sólo los "avestruces" aún no se han dado cuenta de esta evidente impotencia gubernamental.Esta es una realidad que no podemos seguir fingiendo que no existe o que no la conocemos, pues ella, además deevidenteescreciente; para confirmarla, basta salira la calle, ver las colas en los colapsados servicios públicos o asistir a los noticieros de la televisión.
Ahora que hemos llegado al"fondo del pozo" está demostrado, de manera clara y definitiva, que es imposible solucionar los problemas de la pobreza a través del paternalismo estatal. Los recursos gubernamentales, que parecían inagotables, están agotados. Entonces tenemosqueabandonar las medidas populistas/demagógicas y hacer algo radicalmente diferente. Entre otras cosas: reducir drásticamente la frondosa e improductiva burocracia estatal, eliminar los organismos públicos inoperantes y prescindibles, abolir privilegios ilegítimos disfrazados de "derechos adquiridos", endurecer en el combate a la corrupción, reducir la cantidad de parlamentarios, militares y burócratas improductivos. En resumen, "adelgazar" la máquina gubernamental para quelos gobiernos dispongan de los recursos que necesitan para ejecutar las actividades que son realmente importantes eindelegables.
Con los ahorros obtenidoseneste "adelgazamiento", la nación en su globalidad ( no apenas el gobierno ) deberá hacer una inversión, seria y absolutamente prioritaria,en el desarrollo de las capacidades y competencias de los habitantes de cada país. Los propios ciudadanos---quiénes están causando los problemas y quiénes están siendo afectados por ellos---tendrán que ser convocados, formados y capacitados para asumir, en forma individual o a través de grupos organizados, una creciente parcela de responsabilidad en la corrección de los erroresque ellos, involuntariamente, están cometiendo y en la solución de sus propios problemas. Reconociendo que los gobiernos no pueden solucionar, año tras año, todos los problemas de todos los ciudadanos, el Estado “perpetuador” de dependenciasdeberá transformarse en un Estado educador,"empoderador"de los ciudadanos y emancipador de las dependencias que ellos actualmente tienen de su gobiernos. En las actuales circunstancias de "parálisis" y de impotencia de los servicios públicos, compartir responsabilidades entre el Estado y los ciudadanos es una propuesta que vale la pena discutir y construir.






















