ECOS DE LA ÚLTIMA MARCHA CONTRA EL SECUESTRO
Para los colombianos el secuestro es un mal que hay que extirpar, sacarlo de nuestra sociedad por sus efectos nefastos tanto para las personas que lo sufren como para sus familiares más cercanos.
El colombiano corriente, ese que trabaja, se sienta en un bar, vive con su familia, estudia, no entiende como el plagio sea un instrumento de lucha política y menos de fuente de financiación de fuerzas armadas que dicen defender al pueblo, como son las farc, el Eln y las autodefensas.
Cada una de ellas, desde su óptica, validan y defienden a su manera, el uso del secuestro; pero no importa, el disfraz que se le coloque, es un delito execrable y abominable.
En la última semana de noviembre, los colombianos volvieron a salir a las calles a manifestar el repudio contra el secuestro, mostrar su indignación. Eran personas de todas las clases sociales, representantes del espectro social del país. Todos al unísono pedían la libertad de los secuestrados sin condiciones.
Las consignas más fueron “No a la guerrilla”, “No a las farc”, mostrando que identifican a esa organización armada con el secuestro, olvidando que también el ELN y los paramilitares también lo hacen. Hecho que mide, en cierta forma, el desprestigio de las farc, entre los colombianos.
En número, las personas que marcharon fue menor a las manifestaciones anteriores, señalando un cierto agotamiento de esta vía de expresión social contra el secuestro. Todos sienten como las farc, eln y las autodefensas prestan poca atención a las demandas de la población, no oyen y siguen secuestrando, no sueltan a los cautivos. Y el gobierno, tampoco cambia su posición de rescatarlos militarmente.
Las marchas han servido para aglutinar a los colombianos en torno al rechazo del secuestro, hacer conocer el problema a la comunidad internacional, quitarle piso político a las farc, al interior del país como fuera de sus fronteras y lograr que el número de secuestros disminuya,











abril-ale dijo
La violación a la libertad de las personas (secuestro) debe ser condenado por todo el pueblo. Ojalá se diesen cuenta los dirigentes de la FARC que con eso aumenta el rechazo del pueblo hacia ellos. Siempre insisto y quizá canse, pero no se puede adoptar la moral y las políticas del enemigo en nombre de una lucha que, aunque siendo justa pierde toda credibilidad con estos actos bárbaros.
Los pueblos no merecen estar entre dos fuegos cruzados, una derecha que en nada vela por los intereses de la grandes mayoría y una izquierda que no le importa usar los métodos que sea para hacer notar su presencia, obviando que hay muchísimas cosas que podrían hacer para captar o recobrar la simpatía del pueblo.
Yon, un placer siempre leerte y un abrazo bárbaro y fraterno.
7 Diciembre 2008 | 07:04 PM